Cercanía y calidez
Me importa que el espacio terapéutico se sienta humano. Que puedas sentir que del otro lado hay alguien que escucha con presencia, sin juicio y con respeto por tus tiempos.
Psicóloga clínica, fundadora de Hasta La Raíz y autora de La hija que no dio problemas.
Trabajo desde una perspectiva integrativa e informada en trauma. Creo que muchas veces aquello que hoy aparece como síntoma, dificultad o malestar tuvo en algún momento una función: proteger, adaptar, sostener o ayudar a sobrevivir.
Acompañar, para mí, implica construir un espacio donde puedas empezar a mirar tu historia con más claridad, reconocer tus recursos y encontrar nuevas formas de vincularte con vos, con los demás y con aquello que estás atravesando.
Hay ideas, valores y formas de mirar la salud mental que sostienen mi práctica y el modo en que acompaño cada proceso.
Me importa que el espacio terapéutico se sienta humano. Que puedas sentir que del otro lado hay alguien que escucha con presencia, sin juicio y con respeto por tus tiempos.
No creo en soluciones mágicas ni en respuestas rápidas para procesos complejos. Creo en acompañar con sensibilidad, entendiendo que cada historia necesita ser mirada con cuidado.
Mi recorrido está en construcción permanente. La clínica, la formación, la escritura y el encuentro con cada paciente son parte de una búsqueda constante por seguir ampliando mi mirada.
Me interesa pensar la salud mental en diálogo con el cuerpo, los vínculos, los hábitos, la alimentación, el descanso, el movimiento y todo aquello que influye en cómo nos sentimos y vivimos.
Mi camino profesional representa un proceso de construcción constante. La clínica ha sido una de mis mayores fuentes de aprendizaje: cada encuentro, cada historia y cada proceso me enseñan algo sobre la complejidad del sufrimiento humano y también sobre la potencia de un acompañamiento cuidado.
A la par, sostengo una formación continua orientada a ampliar mi mirada y profundizar en abordajes integrativos de la salud mental, especialmente en relación al trauma, el sistema nervioso, la regulación emocional y el vínculo entre cuerpo y mente.
También encontré en la escritura una forma muy significativa de acompañar. A partir de mi libro, descubrí un espacio donde ordenar ideas, abrir preguntas y transformar lo que pienso y siento en palabras que puedan resonar en otras personas.